Filosofía, Cultura y Voluntariado
"Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu." Proverbio chino
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En ocasión del Día Mundial de la Filosofía

La UNESCO instituyó en el año 2002 el “Día Mundial de la Filosofía” que se celebra el tercer jueves del mes de noviembre,  pero… porqué Filosofía? Bueno, aquí te dejamos un interesante artículo de reflexión:

Cuando Jordan Kotick, vicepresidente de J.P. Morgan, Wall Street y actual estratega técnico de Barclays Bank, preguntó por qué lo habían elegido entre 150 personas de todo el planeta para trabajar en una de las firmas líderes en Wall Street, la respuesta que le dieron sin titubeos fue que, de toda la gente considerada para el puesto, él era el único que había estudiado filosofía. “Eso nos permitió saber inmediatamente que tú eras capaz de pensar fuera del molde”, respondieron.

No todos están de acuerdo en que la filosofía sea la ruta correcta para alcanzar el éxito en el mundo del trabajo, pero muchos expertos argumentan que una educación bien balanceada es la mejor base para una buena carrera. Veamos algunos ejemplos:

En un artículo del Globe and Mail titulado “Qué se necesita para hacer un millón” (24 de abril de 1996), Jane McFarland comenta sobre esta concepción: El gurú del management Henry Mintzberg, con frecuencia (…) es particularmente severo en su apreciación de los programas de MBA. (…) Argumenta que las habilidades para los negocios no pueden enseñarse en el salón de clase, y no son las mismas para todas las compañías. “Yo obtendría un título universitario, no en negocios, sino en filosofía, historia o geografía, sólo para aprender a pensar”, sostiene. “Luego entraría en la industria, organización o esfera de acción que en verdad me atrae, y trabajaría a mi manera para aprender a dirigir”.

No hay duda de que una educación en negocios, comercio, finanzas, marketing o economía, proporciona habilidades y herramientas prácticas para lograr el primer empleo. La filosofía no hace énfasis en tales habilidades, pero proporciona el ambiente ideal para que los estudiantes desarrollen las habilidades de las que dependen aquellas. La filosofía no “vende” si es que aprender a pensar, analizar y comunicar las ideas con claridad es inaplicable en la vida laboral. La filosofía está desfasada si ser capaz de formar y defender una opinión ya no se considera una habilidad valiosa. Y la filosofía es una práctica sin valor si madurar a través de la educación es algo inútil y pasado de moda. Todas estas características y habilidades son importantes -de hecho, esenciales-, si uno quiere tener buenas perspectivas de empleo, y, por supuesto, si quiere ser una persona bien educada, madura y con claridad de ideas.

En un país como el nuestro, la diversidad cultural, el creciente potencial económico, la propensión al conflicto, entre otros, nos confrontan diariamente con la necesidad de incluir filósofos en los distintos ámbitos profesionales. Quien podría negar hoy la necesidad de contar con alguien  capaz de analizar nuestra situación actual, tener claridad al momento de pensar y evaluar argumentos, una amplitud  de mente para imaginar futuros posibles y grandes habilidades para convertir ese pensamiento en palabra y luego en acción.